Once upon a time… “Propuestas reales” para Boquete. ¿O la Suiza de América?
- Equipo de Redacción de BSC

- 12 feb
- 7 Min. de lectura
En Panamá, cada cinco años se realizan elecciones en las que cada candidato presenta su plan de gestión, sus promesas y propuestas. Y en teoría —porque siendo honestos, sobre todo en pueblos pequeños como Boquete, muchas veces se vota por amiguismo o por el famoso “¿y qué hay pa’ mí?”—, el votante elige a quienes administrarán los fondos de todos los panameños. Eso, sin embargo, no exime a ningún candidato de hablar con la verdad ni de cumplir lo prometido una vez electo.
Entre esos elegidos está el alcalde de cada municipio.

Y sí, aunque no lo parezca, Boquete tiene uno.
Estoy segura de que él se siente muy orgulloso de su cargo. Lo hemos visto en múltiples videos promocionales que ahora, según se nos dice, son necesarios para dar a conocer su gestión. Lo lamentable es que, al parecer, aún no se ha enterado del alcance real de sus funciones como alcalde.
A casi dos años de haber sido electo como administrador municipal, el alcalde de Boquete no tiene publicadas sus rendiciones de cuentas ni los proyectos ejecutados o en ejecución del distrito.
Y esto no es un detalle menor: según se conoce, incluso la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional ha solicitado formalmente esta información y, a la fecha de redacción de este artículo, no ha recibido absolutamente nada.
La Ley de Transparencia No. 6 del 22 de enero de 2002 establece normas claras sobre la gestión pública. Pero, por lo visto, a algunos administradores esto poco les importa.
Ojo: este no es un tema personal. No es nuevo ni exclusivo del alcalde actual. Ha sido una mala práctica repetida que muchos han normalizado… y que nosotros, como pueblo, hemos permitido. Pero ya es hora de decir: hasta aquí.
El deterioro de Boquete avanza de forma acelerada y no podemos seguir aceptando malas prácticas que se han institucionalizado como norma.
Aquí nadie rinde cuentas. Entran sin nada y salen con fincas, casas, viajes y negocios. Mucho menos se rinden cuentas de las finanzas municipales.
Se hacen promesas vacías, sin preparación, sin plan y sin estrategia. Se ha acostumbrado al pueblo a recibir paliativos en lugar de soluciones reales. Y cada periodo se excluye más a quienes los llevaron al cargo. Sin explicaciones. Porque al que exige respuestas se le ve mal y se le acusa de “no querer a Boquete”.
Boquete está rodeado de montañas, con un clima privilegiado. Es nuestra casa y nuestro bien más preciado. Pero, ¿Cómo se administra bien un lugar así?
Imaginemos que invertimos en una empresa y contratamos a un gerente que cobra cinco mil dólares al mes, pero solo atiende un día a la semana durante cuatro horas. Los clientes —que además son quienes le pagan el salario— no ven resultados. Aun así, hay que pagarle viáticos, dietas, vehículo y demás beneficios. ¿Alguna empresa seria aceptaría esto?
Eso es exactamente lo que se vive hoy en Boquete.
Conseguir una reunión con el alcalde es prácticamente una misión imposible. Atiende a los ciudadanos únicamente los martes, de 8:00 a.m. a 12:00 md Las excusas son múltiples: que está en una obra, que está en otro punto del distrito, que tiene grabaciones.

El resultado es un desgaste comunitario. La gente simplemente deja de ir. ¿Para qué?
Además, no responde notas formales entregadas en el municipio —que por ley deben ser atendidas en un plazo máximo de treinta días—y, hasta un día antes de la publicación de este artículo, la comunicación recibida por parte de la Alcaldía se limitó a un correo institucional en el que se nos concede una cita, programada con un mes de posterioridad a la solicitud.



Es, literalmente, más fácil conseguir respuesta de Bad Bunny que del alcalde de Boquete, quien hizo campaña usando su supuesta cercanía con el pueblo, su amor por Boquete y los boqueteños, y su proclamada “humildad”.
Mientras tanto, las funciones por las que fue contratado siguen desatendidas.
En su propia propuesta se comprometía a un plan de trabajo. Uno que, al parecer, quedó en el olvido.
Turismo, salud y bienestar, deporte, educación, cultura, seguridad, desarrollo ambiental, infraestructura urbana, apoyo al sector agrícola y pecuario, y mejoras en los servicios municipales: todo quedó en papel.
Prometió una alcaldía abierta y accesible. A la fecha, no se ha logrado una sola reunión, a pesar de múltiples intentos presenciales, por correo y por vía telefónica.
También se comprometió a publicar rendiciones de cuentas y a garantizar una alcaldía transparente, formal y sin excusas. Eso tampoco ha ocurrido.
Y aunque en sus “propuestas reales” hablaba de inclusión cultural y de habilitar espacios para pequeños y medianos emprendedores en zonas turísticas, durante las decoraciones navideñas esos espacios fueron solo demostrativos: no se permitió la venta de productos.
Se priorizó la decoración por encima del comercio local.
En otros pueblos turísticos se promueven mercaditos al aire libre, donde los locales venden chocolate caliente, postres, comidas típicas o artesanías. Aquí se gastan fondos públicos en adornos temporales y se tolera la buhonería informal en cualquier esquina.
Las actividades culturales no son únicamente cabalgatas, fotos con ministros o empresarios y actos protocolares.
En el mismo folleto se prometió una ambulancia municipal con servicio 24/7. Hoy es inexistente. No se conoce ningún avance.

La salud del residente y del visitante sigue siendo secundaria. Se actúa solo cuando hay emergencia. No se previene.
El hospital de Boquete, con más de once años de atraso, sigue sin fecha clara de apertura. La CSS no ofrece información concreta y el alcalde, al parecer, tampoco exige respuestas. Un hospital que debería ser prioridad se ha convertido en un lujo.
Y, sin embargo, Boquete se promueve con orgullo como uno de los mejores destinos para el retiro. Pero no cuenta ni siquiera con atención hospitalaria básica las 24 horas.
Mucho menos con aceras seguras.
Quien se enferma o se cae en una cuneta simplemente corre con suerte. Y si la persona tiene una discapacidad, ya no es suerte: es un milagro.
La famosa “Suiza de América”.
Se prometieron planes ambientales y reforestación. En la práctica, se siguen permitiendo talas. No existe un plan ejecutado. Talar para construir parece haberse convertido en una insignia.

En otros destinos similares se exige conservar árboles nativos y crear áreas verdes. Aquí se permite talar todo… y no reponer nada.
Las riberas de los ríos están cada vez más desprotegidas. El camino de Dolega a Boquete luce cada vez más devastado. Pero mientras haya feria y personal pintando maceteros cada tres meses, la tarea parece estar cumplida.
Boquete necesita un verdadero plan de ordenamiento territorial y autoridades que velen desde el primer día por su fauna, su flora y su entorno.
El sector agrícola y pecuario —uno de los pilares del distrito— ha sido olvidado. Las capacitaciones, los enlaces económicos y el aprovechamiento de mermas para comedores escolares no se concretaron.
Y antes de que se diga que eso es competencia de otras instituciones, recordemos que el alcalde es la máxima autoridad del distrito y debe insistir, gestionar y presionar hasta que su comunidad reciba lo que merece.
Si realmente convocara al pueblo para estas causas, el pueblo lo respaldaría. Pero no: hay cabalgatas que organizar.
¿Hubo realmente un plan… o solo ideas para animar votantes?
Boquete es hermoso, pero cada día se pierde más ese encanto de pueblito que es, precisamente, el motivo por el que muchos vienen. Cada vez está más desordenado y, aunque algunos prefieran mirar hacia otro lado, la realidad es dura: el desarrollo y la infraestructura del distrito son desordenados, con una supervisión deficiente y con una calidad claramente cuestionable.
El ingeniero municipal es la figura técnica que debe velar por el orden de las estructuras, las construcciones y los proyectos que se ejecutan en el distrito. Sin embargo, hoy no existe claridad de si realmente cuenta con la capacidad técnica, la experiencia ni el criterio profesional necesarios para un cargo de esta envergadura, en un distrito que crece de forma acelerada y cada vez más compleja.
Dentro de las promesas de campaña del alcalde se habló de una ciclovía en Alto Boquete, de un nuevo cementerio y del ordenamiento de los espacios públicos para todos, incluyendo a las personas con discapacidad. Hoy no existe la ciclovía, no existe el nuevo cementerio y tampoco existe información clara sobre si esos proyectos se van a ejecutar, cuándo, ni bajo qué planificación.

Seguimos con aceras mal hechas, sin medidas adecuadas, con escalones sin lógica, y que, después de unos cuantos metros, terminan en tierra, piedras o huecos. Es una burla para todos.
Pero lo que acompaña a estas faltas es aún más escandaloso: vemos a comerciantes y actores locales promoviendo sus negocios y el destino turístico, pero sin ejercer presión real sobre el municipio para que se atienda el evidente deterioro en el que todo está y en el que todo funciona.
Se sabe de reuniones aquí y reuniones allá, pero nada cambia.
Y también es necesario decirlo claramente: existe temor a las repercusiones. Muchos no hablan porque saben —y nos consta— que cuando alguien expresa una opinión contraria, señala errores, hace sugerencias o cuestiona públicamente lo que no se está haciendo, se le segrega, se le intenta callar y se le señala como alguien que está dañando la imagen de Boquete.
En lugar de corregir, se prefiere manipular el discurso y convertir al que se queja en el problema .Como en el cuento de Caperucita: el lobo era el malo… hasta que alguien escuchó la historia del lobo.
Boquete no debe conformarse con ser turismo de un día. Puede y debe ser un destino continuo, con identidad, orden y calidad de vida.
Pero para eso necesitamos exigir que el alcalde —contratado por nosotros— cumpla sus funciones y sus promesas.
Basta ya de conformarnos con malas administraciones. Rendir cuentas no es un favor. Es una obligación.
Basta de gastar fondos públicos en flores de temporada y ocurrencias de última hora. Basta de mantener al pueblo entretenido con promesas vacías.
Boquete, sus residentes y visitantes merecen calidad.
Exigir una rendición anual de la gestión municipal —con proyectos ejecutados, uso de recursos y estados financieros— no es un capricho. Es un deber legal.
Quieren vender la imagen de la Suiza de América, pero no quieren educación de calidad, ni seguridad en salud, ni verdadera transparencia.
Boquete merece respeto.
Y los boqueteños estamos esperando, formalmente, la rendición de cuentas de su alcalde.
Para verificar la información sobre transparencia y rendición de cuentas de la Alcaldía de Boquete, dale click al botón.


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