top of page

Mujer, madre y educadora - Ejemplo de perseverancia: Josefa Montero de Vásquez

  • Familia Vázquez Montero
  • 2 abr
  • 4 min de lectura

A final del mes de febrero de 2026, la escuela de Bajo Boquete inauguró un comedor infantil y nuevas aulas equipadas para recibir a los más de 800 estudiantes que inician su año escolar. Año tras año, miles de niños del distrito han pasado por sus aulas. El nombre de la escuela pertenece a una mujer cuya vocación transformó Boquete.

Al caminar entre los pasillos de la escuela llegaron muchos recuerdos, entre ellos, ver a nuestra madre dando clases a su grupo, que podrían ser por lo menos 30 estudiantes.

Josefa Montero de Vásquez fue esposa, madre y educadora abnegada.

Nunca dudó de lo necesario que era actuar con firmeza, respeto y dedicación en favor de los suyos y su comunidad.

En una época donde la mujer, por lo general, no tenía las mismas oportunidades que un hombre, ella encontró cómo demostrar que se podía hacer mucho más. Rodeada siempre de una familia que la apoyó a seguir estudiando y procurando lo mejor.

Nació el 30 de julio de 1911, coincidiendo con el año de fundación del distrito de Boquete. A pesar de que no nació en Boquete, dedicó su vida a que este fuera el mejor lugar para vivir y ver crecer a su familia.

Realizó sus estudios primarios en David y sus estudios secundarios en la Normal Rural de David. Posteriormente, se graduó de maestra de enseñanza primaria en la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, ocupando el segundo puesto de honor en la promoción.

Por los años de 1926–1927 inició su docencia en la escuela de Alto Lino. En aquellos años no se contaba con carretera y solo existían caminos de herradura para la mayoría de las rutas del distrito, por lo que tocaba ir a caballo, cada mañana, con sol o con lluvia, demostrando fortaleza y madurez para enfrentarse a las vicisitudes de aquellos tiempos, infundiendo respeto, amor, firmeza de carácter y responsabilidad ante los nuevos retos de la vida con apenas 17 años de edad.

Junto a su esposo, el caballero y cafetalero José Dolores Vásquez, formaron un hogar en la casa conocida como La Casa Grande, la cual se encontraba en la vía principal que hoy lleva el nombre de nuestro abuelo, Enrique Vásquez Serracín, quien fuera fundador del distrito y nombrado colector de café. Del matrimonio nacieron 9 hijos: Thirza, Edgardo, Mitzila, Alcira E., José Eberto, Rita, Vera, Jesús Antonio y Marta.

La Maestra Chefa, como con cariño le llamaban algunos de sus estudiantes y compañeros, continuó su profesión, trasladada a la escuela de Bajo Boquete, luego de que esta fuera reubicada en donde hoy se encuentran las instalaciones. Por muchos años sirvió de orientación y conocimiento a varias generaciones, que aún hoy la recuerdan y agradecen.

Ella nunca fue convencional, no era la típica mujer de la época, siempre infundió respeto. Sus buenos consejos, sinceridad, profesionalismo y una forma única de dar amor, hasta el día de hoy, se siguen reflejando en nuestra gran familia.

Nuestro hogar alojó por años a todos aquellos niños que, al salir de clases, se refugiaban para seguir estudiando y esperar a que sus padres terminaran sus labores en el campo y pudieran ir a buscarlos. Ella los llevaba a la casa para que reforzaran sus conocimientos o a esperar a sus padres y así no quedaran solos deambulando por las calles.

Ella, a pesar de que la mayoría de los ciudadanos vivíamos de lo que se producía en el campo, sabía lo importante que era educarse, que las futuras generaciones progresaran en otros ámbitos. Tal vez sabía que un pueblo educado difícilmente podría ser dañado.

En junio de 1969, luego de más de 40 años dedicados a la docencia con abnegación y respeto, se acogió a su jubilación. En ese mismo año, la comunidad boqueteña le rindió un apoteósico homenaje en reconocimiento a su gran labor, reconociendo los méritos como la gran educadora y pilar de nuestra sociedad que era, mediante resolución #7 del 4 de junio de 1969.

Pero, incansable en su apostolado, siguió dictando clases en la Escuela Pío XII hasta 1975, dejando ahí también muy buenos recuerdos.

Nuestra querida Josefa, mamacita, Maestra Chefa, murió el 22 de noviembre de 1978 a los 67 años, dejando un profundo vacío en todos los que la conocieron.

En 1980, por Decreto Ejecutivo #51, con la firma del entonces presidente Aristides Royo, se le asignó el nombre de Escuela Josefa Montero de Vásquez, honrando su inigualable labor.

Ella era una pieza clave, no solo enseñó a leer y escribir, construyó comunidad, brindando su hogar como un tercer espacio para todos los que lo necesitaran. Estricta y respetable, supo equilibrar su amor a su familia. Sobre todo, siempre nos educó con el ejemplo.

Sus hijos y nietos la recordamos como ese ejemplo de mujer inquebrantable, persistente y llena de amor para todos.

Vivió una vida completa y supo cómo dejar una huella imborrable en todas aquellas generaciones que aún hoy se ven beneficiadas de su arduo trabajo, y en aquellos que hoy se dirigen a trabajar, estudiar o a dejar a su hijo en una escuela que lleva su nombre con amor.

Comentarios


© 2035 by Boquete se cuida. Powered and secured by Wix 

bottom of page